Tropiezos
Hubo una época en mi vida en que descubrí que no era bueno andar tropezándose muchas veces con la misma piedra. Pero ya me llegó la época también de asumir que quizás siempre me siga tropezando.
Empiezo a convencerme de que tal vez siempre haya alguna nueva piedra. Incluso las viejas uno tarda en aprender a esquivarlas del todo. Y es así como las esperanzas que se generan ese día en que empezamos a reconocer nuestros errores, empiezan a esfumarse el día en que notamos que quizás toda nuestra vida sea una simple suma de piedras, piedritas y piedrotas.
¿Podré cambiar en serio? ¿Viviré siempre a los tropiezos? Si me pongo a analizar mi vida hubo cosas que sí cambié. Algún día les contaré esas cosas. Pero creo que nunca arreglé las cosas tan rápido como pensé que podría. Siempre me tomó más tiempo. Siempre tuve que estamparme contra el piso un par de veces más. Eventualmente todo se corrige, pero lleva tiempo, duele y apenas uno cree que termina de corregir eso ya aparece algo nuevo.
¿Estaré autorizada a resignarme a eso? Reconocer que uno comete errores, que siempre los cometerá y no deprimirse demasiado por eso:
- ...es la receta del éxito, de la felicidad y la única alternativa viable al suicidio?
- ...o es lisa y llanamente el secreto de la mediocridad?
Mi positivismo innato me hace inclinar por la primera. Pero... ¿será optimismo o conformismo?
Saquen el filósofo que tienen adentro y opinen.
