sábado, 18 de abril de 2009

Simples delirios de madrugada

Quizás algunos de ustedes estén pensando que es raro que me ponga un viernes a las 5:57 a.m. a escribir un post y que probablemente se debe a que no puedo dormir por el hecho de que no escribí nada esta semana y que un profundo sentido del deber y amor a mi blog y sus desinteresados lectores me impidió conciliar el sueño.



Y mi respuesta es: Por supuesto que no. No soy tan freak.



Simplemente estaba echada en mi cama pensando en cómo fue que una persona ordenada y responsable como yo terminó perdiendo todo el día echada. Echada en mi cama que no armo hace siglos, inundándola de lágrimas nefastas producidas por películas deprimentes (en combinación con alguna otra cosa... como la irritación producida por estar millones de horas frente al monitor) con una computadora sobre mis tetas (descubrí que esto de tener tetas pequeñas es re práctico para apoyar computadoras arriba sin que se desnivelen y se vea todo de colores estrambóticos).



Y no fue culpa mía. Cuando me enteré que por primera vez iba a tener mi propia habitación decidí que no habría televisores en ella. Se me hacía tan patético eso de andar perdiendo el tiempo pasivamente frente a una pantalla. Pero sabía que si tenía un televisor a mano, sucumbiría. Y tuve la brillante idea de no poner ninguno y asegurarme de que nunca se pudiera.



Lástima que alguien tuvo la brillante idea de inventar películas avi, computadoras portátiles, wireless, y conexiones banda ancha de 20 megas.


No tenía eso previsto.



Y aquí estoy, sucia, desvelada, empachada de helado de dulce split, con los ojos hinchados. Haciendo más o menos lo mismo que siempre hago, escribiéndoles este blog genial en donde revelo detalles estúpidos e intrascendentes de mi vida, mezclados con intimidades ajenas y con viles exageraciones mentirosas (como que tengo internet de 20M).



Y recién ahora me doy cuenta que no sé cómo debería cerrar este post... mmmm... a si! ahora es cuando me desmayo sobre mi teclado... y luego el post se publica solo... por un cortocicuito raro producido mientras babeo mi mouse. :D



Ohh siii... soy buena blogger...

(Por cierto, no puedo creer que el corrector de blogger me marque "internet" y me sugiera como correcta a "interné". Dios, solo espero que sea una alucinación)

domingo, 5 de abril de 2009

La regla del cubo cuadrado

Cualquier mujer sabe que no es muy buena idea combinar tetas gigantes con escotes profundos. O por lo menos es evidente que no es buena idea vestirse así para ir a dar clases de economía. O como mínimo, que si te vestiste así, no es muy bueno tomar lista inclinándote hacia adelante... Bueno, sí fue buena idea para todos los que estaban viendo sus tetas... pero si uno lo analiza desde el punto de vista del aprendizaje y la pedagogía... quizás no es buena idea.



No me gustan las personas prejuiciosas... así que me dije a mi misma: "No Flavia, que sea bonita y tetona y exhibicionista, de ninguna manera implica que no sepa economía y que esta experiencia de escucharla no vaya a ser enriquecedora."



Y fue entonces cuando dijo que no iba a explicar la regla del cubo cuadrado, porque era "una cosa muy compleja de física". Acto seguido dio una especie de explicación que demostraba que más bien lo que había querido decir era "no voy a explicar la regla del cubo cuadrado porque yo no la entendí".



Tan solo tenía que preguntar: "si el volumen de mis tetas se duplica... ¿la superficie de mi corpiño también debe duplicarse?". Y todos hubiésemos respondido a corito: "nooo". Y todos hubiéramos comprendido la regla del cubo cuadrado.



Moraleja: Las tetas no son solo para presumirlas: si tenés toda una clase concentrada en ellas, por lo menos, USALAS.

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